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Cómo aprovechar los trolls a tu favor

No sé si sabes qué es un troll de Internet. Si tienes algo de experiencia en redes sociales o foros, habrás visto que hay un tipo de usuario que de vez en cuando salta y provoca una avalancha de comentarios negativos y de mal rollo por donde quiera que van. Eso es un troll. En general es mala gente y conviene evitarlos, pero hay una forma de aprovecharlos a tu favor. A ver qué te parece…

Vamos a empezar por ponernos de acuerdo en qué es un troll y como diferenciarlo de alguien que simplemente quiere debatir contigo, defendiendo una idea contraria a la tuya. El troll se diferencia por algunos detalles importantes:

  1. El troll es un mediocre. Suelen estar en foros especializados porque les gustaría llegar a ser algo, por ejemplo en fotografía o senderismo, pero ni saben hacer una foto en condiciones ni orientarse del parque a su casa sin ir dados de la mano con alguien que tenga más habilidad que él.
  2. Tienen que opinar de todo. Su mediocridad suele ir pareja al convencimiento de que saben más que todo el mundo. Por eso tienen que dejar una nota por todas partes, normalmente una crítica negativa, en la que dan a conocer una opinión que nadie les ha pedido.
  3. No persiguen nada constructivo. Si te fijas bien, los trolls no persiguen nada bueno. Se limitan a esparcir suspicacias, críticas, insultos, ofensas, pero nada constructivo. Es lo que que se llama «gente tóxica».
  4. El troll es una víctima profesional. Es como el matón del patio de colegio. Si piensa que los demás no van a responder a sus ataques, todo va bien. Pero si le respondes, malo. Uy y si le pones en su sitio entonces eres un fascista, machista, patriarcal, opresor… hasta del PP. Vamos. Lo peor. Te has atrevido a contrariar su sagrado derecho a ofender a todo el mundo.
  5. El troll es un cobarde. Huyen del enfrentamiento frontal. Su especialidad es abrir hilos alternativos en otros foros o redes sociales en los que hablan mal de ti y exponen su versión de los hechos, en la que siempre eres un miserable hijo de puta y ellos unas víctimas incomprendidas, defensoras de los mejores valores de la humanidad.

Por cierto, digo «el troll» en neutro, pero hay trolls de ambos sexos. No voy a caer en gilipolleces de nuestro tiempo, como decir «miembros y miembras» o «trolles y trollas».

Un amigo me dijo hace tiempo una frase fantástica: «esta chusma son como vampiros, no soportan la luz del día». Si expones sus debilidades, fallos, mala baba y contradicciones a las claras, lo van a pasar fatal, cogerán unos cabreos enormes y buscarán venganza, tratando de hacerte un auténtico linchamiento público, insinuando por ejemplo que eres cómplice de los crímenes del nazismo o lo que se les ocurra.

En general, lo mejor que se puede hacer con esta gente es bloquearles. El problema es que al hacerlo no puedes ver lo que dicen de ti y suelen aprovechar eso para tratar de perjudicar tu imagen. Son de los de atacar por la espalda, nunca de frente. No voy a defender de ninguna forma enzarzarse con esta gente. No merece la pena y como os digo lo que suelo hacer es bloquearles. Pero en esta vida hay que aprender a afrontar los problemas y quiero compartir algo que a lo mejor te ayuda.

Como te decía antes, si respondes a un troll y demuestras que es un imbécil, lo normal es que se revuelva y busque toda la mierda posible para vengarse y ponerte a parir. Aunque no te lo parezca, esto es algo que puedes utilizar a tu favor y responder de una forma demoledora para cerrarles la boca.

Hace poco, por ejemplo, un inútil de esos que abundan por los foros de fotografía comentó una de mis publicaciones un montón de insinuaciones y acusaciones. Nada sustancial, chorradas sin fundamento, pero que dichas de forma aislada y sin réplica podían dar una imagen cuestionable. Y es que esa es la intención de esta gente: malmeter, lanzar algo provocador que inicie un intercambio de mensajes acalorados para «secuestrar» el post y conseguir su propósito, que no es más que «trolear».

Una de las acusaciones era que tengo muchos sitios abiertos por Internet, algunos con aspecto abandonado. La otra es que me negaba a dar información de mi editorial y eso era sospechoso. Párate un momento y piensa cómo le responderías. Puedes sentirte ofendido, responder, atacar, etc… Todo eso es un error, cualquier respuesta negativa alimenta al troll. Aquí está el secreto: dale la razón. Así, como suena. Un troll, que es un individuo mediocre e inútil en aquello que critica en los demás, puede ser un gran aliado para ti, porque se esfuerzan en buscar tus errores y fallos para avergonzarte. Cosas que a lo mejor habías olvidado que estaba por ahí.

En lugar de revolverte, valora la acusación y pregúntate si tiene algo de verdad. Si no es así, olvídalo. No le des importancia. Si es una acusación grave, haz copia y denunciale por injurias, claro. Pero en caso contrario, olvídalo. Piensa que la volatilidad de las publicaciones en Internet juega a tu favor. En un par de horas nadie verá eso y dentro de dos días es como si no existiera. No le des un prestigio y tiempo con una respuesta que no merece.

Pero, ay pero, si tiene algo de razón aprovecha la oportunidad para resolver ese asunto. Puede ser, como en este caso, algo que dejaste a medias o un error que cometiste. El troll lo ha sacado a relucir para ponerte verde, pero puedes darle la vuelta si muestras humildad, reconoces el error y te propones arreglarlo. Si ese arreglo tiene forma de página web o puedes incluir un enlace demostrando lo que has enmendado, mejor. Cállale la boca. ¿Qué puede pensar nadie de ti con una respuesta así? Pues que cometes errores, como todo el mundo, y que tienes humildad para corregirlos. Todo lo contrario del troll que te ha acusado y que quedará como un imbécil (lo que es) sin oportunidad de réplica. Un troll, por su propia psicología, es incapaz de reconocer un error. Y al emperrarse en defenderlos consigue lo contrario que pretendía.

¿Que tengo sitios un poco abandonados? Es cierto. A menudo soy víctima de un exceso de entusiasmo y muchas veces lanzo ideas a las que dedico 3 o 4 días de esfuerzo intenso y luego abandono durante meses o años. Y claro, se nota que el sitio está muerto. Debería repasarlos de vez en cuando y cerrar los que no avanzan, decidiendo si es una idea que puedo retomar o abandonar definitivamente.

¿Que doy poca información de mi editorial? Es cierto. La monté hace 4 años para sacar adelante mi propio trabajo, ante la caída del modelo editorial de revistas y publicaciones periódicas. Es una pequeña empresa, con pocos proyectos y no la tengo para fardar, sino para rentabilizar mi trabajo. Pero es cierto que existe, que está ahí y que factura todos los meses un dinerillo en libros. Si no doy más detalles a menudo es por no ir de fantasma. Digo «la editorial en la que trabajo» y no «mi editorial» para no molestar. Y, por cierto, su sitio web es uno de los que tengo abandonados, a ver si lo arreglo.

Por desgracia hay muchos trolls en los foros de fotografía, gente que cumple todos los requisitos que te he dicho antes: no saben hacer fotos, no aportan nada bueno, pero están al tanto de las conversaciones de los demás para meter cizaña cuando pueden, respondiendo de forma muy agresiva si les cuestionas. Mi sugerencia es esta; bloquéalos siempre que puedas y valora, de vez en cuando, que a lo mejor te están señalando algo que mejorar. Te calentarás menos la cabeza y mejorarás tu imagen pública. ¿No te parece? Por mi parte, voy a ver si pongo al día la web de MI editorial 😉

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